
El amor apesta.
Millie no quería verme más de un fin de semana seguido y no más de dos fines de semana al mes. No quería que malgastase el dinero. Le ofrecí mudarme a Stillwater, pero fue categórica.
-De ninguna manera. Espera. Ya sé que eres rico como Midas, pero, ¡yo también tengo una vida! Tengo clases a las que asistir, un trabajo de media jornada, y una parte de mi vida rica y plena que no te incluye a ti –alzó la mano-. Bueno, puede que te incluya más adelante, pero no ahora mismo. Tomémoslo con calma.
-No tienes porqué trabajar. Podría pagarte un salario.
Se quedó boquiabierta.
-Hay una palabra para eso. ¡No puedo creer que lo hayas dicho!
-¿Eh? –pensé en ello-. Lo siento. Yo sólo quiero estar contigo tanto como pueda.
Fue un asunto de duras negociaciones conseguir que estuviese de acuerdo en dos fines de semana al mes en lugar de uno.
El amor apesta.
Millie no quería verme más de un fin de semana seguido y no más de dos fines de semana al mes. No quería que malgastase el dinero. Le ofrecí mudarme a Stillwater, pero fue categórica.
-De ninguna manera. Espera. Ya sé que eres rico como Midas, pero, ¡yo también tengo una vida! Tengo clases a las que asistir, un trabajo de media jornada, y una parte de mi vida rica y plena que no te incluye a ti –alzó la mano-. Bueno, puede que te incluya más adelante, pero no ahora mismo. Tomémoslo con calma.
-No tienes porqué trabajar. Podría pagarte un salario.
Se quedó boquiabierta.
-Hay una palabra para eso. ¡No puedo creer que lo hayas dicho!
-¿Eh? –pensé en ello-. Lo siento. Yo sólo quiero estar contigo tanto como pueda.
Fue un asunto de duras negociaciones conseguir que estuviese de acuerdo en dos fines de semana al mes en lugar de uno.
El amor apesta.

